2 marzo, 2022

Entrevista a la Dra. Natacha León, directora de la Unidad Avanzada de Neurorrehabilitación del Hospital Los Madroños

El teléfono de la doctora León no ha parado de sonar estos días. Sus pacientes, personas con distintas lesiones medulares, quieren saber si esa investigación suiza que han visto en la tele va a llegar a España porque, de ser así, su vida cambiaría. Se refieren al ensayo clínico que ha permitido a tres personas parapléjicas hacer lo que antes no podían: caminar.

«Es una noticia muy esperanzadora y muy positiva, pero con cautela», explica a este medio Natacha León, directora de la Unidad Avanzada de Neurorrehabilitación del Hospital Los Madroños. «Esto no va a llegar a todos y mucho menos mañana».

La investigación en cuestión se publicó hace unos días en la revista Nature y documenta cómo tres pacientes con lesiones medulares completas pudieron volver a andar e incluso montar en bici tras la implantación de unos electrodos debajo de las vértebras, colocados directamente en la médula espinal.

«Han desarrollado unos electrodos muy sofisticados, de manera que estimulan la médula consiguiendo el movimiento de las piernas», añade León, «pero esto no significa que la médula realmente se repare y no significa tampoco que la persona directamente con el pensamiento pueda volver a recuperar la función de caminar. Es decir, si cesara la estimulación, el movimiento también cesaría. Es como puentear la lesión que hay en la médula».

Michel Roccati sabe bien cómo funciona la técnica porque es uno de los pacientes que forma parte del ensayo. Un accidente de moto le postró en una silla de ruedas hasta que el equipo suizo le seleccionó y le metió en quirófano. De aquella sala, salió siendo el mismo, aunque un día después podía hacer algo con lo que 24 horas antes solo soñaba: mover ligeramente la parte inferior del cuerpo. Con el tiempo y con mucha rehabilitación, ese gesto fue a más. Un paso siguió al otro hasta que, al fin, pudo caminar. «Los primeros pasos fueron increíbles, un sueño hecho realidad», contó en rueda de prensa. «He pasado por un entrenamiento bastante intenso en los últimos meses y me he fijado una serie de objetivos. Por ejemplo, ahora puedo subir y bajar escaleras y espero poder caminar un kilómetro para esta primavera».

El equipo colocó un dispositivo de unos seis centímetros de longitud y 16 electrodos en su médula y en la parte del abdomen una especie de marcapasos subcutáneo. Fuera del cuerpo, una tablet, que se conecta a estos dispositivos vía bluethooth, maneja los parámetros del estimulador. «Eso permite que de manera externa, sin cables, uno pueda controlar el dispositivo interno», detalla a 20minutos.es el doctor Ángel Gil, jefe del servicio de Rehabilitación del hospital Nacional Parapléjicos. «Es un avance muy importante y una gran noticia. Lo novedoso de todo esto es la tarea de neuroingeniería que hay detrás. Se está pensando en hacer un dispositivo aún más pequeño y ponerle aún más electrodos, 32 o 64 incluso, con lo cual la estimulación va a ser más selectiva y más eficaz».

¿Cuándo podría llegar a España?

La gran pregunta que se hacen ahora los pacientes con lesiones medulares es cuándo podrá llegar esta técnica de forma universal. «En ciencia hablar de plazos es complicado», continúa Gil, quien asegura que desde el lunes, cuando se publicó el estudio, el hospital ha sido un hervidero y los pacientes no han parado de hacerse la misma pregunta. «A nosotros nos gustaría colaborar en el ensayo, pero no es fácil de conseguir».

La doctora León, por su parte, acota un poco más. «Creo que en menos de 10 años se habrá podido extender y se habrá podido implantar en muchos más pacientes, quizás no de una forma universal, pero sí es un avance real que podremos ver próximamente. Quizá con el empuje necesario incluso en cinco años».

Aun así, León, que habla de hito mayúsculo, pide calma y prudencia. «No creo que se pueda utilizar en todos los lesionados medulares. En este caso eran personas jóvenes, en buena condición física y sin complicaciones. Uno de los problemas que tiene la lesión medular es la aparición de atrofias musculares, alteraciones articulares… y todo eso puede hacer que la respuesta no sea tan buena como en una persona con la lesión reciente, que no ha tenido complicaciones y que tiene una mejor calidad de base». Por eso, insiste en que «cuidarse» es fundamental para poder llegar a ser el «mejor candidato posible» cuando esto sea una realidad.

Para el doctor Gil, sin embargo, esta técnica abre un horizonte nuevo. «Se ha probado en pacientes con lesiones crónicas. Es decir, había transcurrido más de un año de la lesión. Ahora se trata de identificar nuevos grupos de pacientes. Esto acaba de empezar y abre un mundo de posibilidades».

Mucho por hacer

En cualquier caso, los dos expertos coinciden en que esta técnica soluciona uno de los problemas a los que se exponen estos pacientes. «Todos los estudios en general y este están orientados a recuperar la marcha, pero la lesión medular es mucho más que eso», continúa León. «Es la afectación de la sensibilidad, del control de los esfínteres, de la sexualidad… Los pacientes buscan soluciones a su problema global y esto mejora la función motora, no soluciona todo el problema de la lesión medular».

Entrevista extraída de 20 Minutos.