29 octubre, 2021

Día Mundial del Ictus: El ictus en la situación epidemiológica actual

Este 29 de octubre celebramos un año más el Día Mundial del Ictus, un día para ayudar a concienciar a la población sobre la necesidad de reconocer los factores para su prevención y detección temprana, así como de la importancia de una actuación precoz para disminuir sus secuelas.

Estos últimos dos años toma especial interés la relación de esta patología cerebrovascular con el SARS-CoV-2, a partir de la situación pandémica que aún seguimos viviendo y los cambios que ha generado en el mundo, en distintos ámbitos.

A fecha de hoy aproximadamente 5 millones de personas han sufrido la COVID-19, el 16,2% como casos graves, y además hemos llegado a reconocer a nivel médico dos nuevas consecuencias patológicas relacionadas: el síndrome post-COVID con una prevalencia de 55-94% y el COVID persistente en el 10-20% de la población afectada por el virus.

Como hemos ido aprendiendo, hasta el 77% de los afectados, según distintas series, han sufrido consecuencias neurológicas secundarias a la COVID-19, tanto en etapas subagudas, como crónicas. Algunas más comunes como la anosmia, mareo, dolor de cabeza, trastornos neurocognitivos, entre otros, así como otras más serias, donde se enfoca sobre todo en la etapa aguda y subaguda (desde 2 a 10 días tras la infección) el ictus, con una prevalencia de 1-3%, nada desdeñable.

Al igual que se estudió con otros coronavirus que generaron epidemias menores en el pasado, el SARS-CoV-2 podría provocar ictus por varios mecanismos: invasión de la pared vascular, coagulopatía asociada a la COVID-19, daño miocárdico con embolismo cerebral o desestabilización de una placa de ateroma preexistente. Esto explica la aparición de estos casos en la pandemia actual, pero también, como sorprendió a la comunidad de neurólogos en su inicio, las presentaciones atípicas de ictus, en poblaciones no habituales, por ejemplo, jóvenes sin factores de riesgo, así como la severidad de cuadros especiales, en poblaciones con conocidos factores de riesgo cardiovascular que agravaban, sobre la afectación sistémica del virus, la evolución del proceso neurológico.

Y por otro lado, al igual que ocurrió con otros servicios de atención sanitaria, la situación epidemiológica, además del temor del paciente en acudir a su inmediata atención, generó un aumento en la morbimortalidad del ictus.

El área dedicada a la neurorrehabilitación, como fue nuestro caso, evidenció todos estos factores en el impacto de atención rehabilitadora del paciente post Ictus, y tuvo que adecuarse a los tiempos para mejorar su atención, a pesar de las condiciones contrarias, al igual que la de otras muchas consecuencias neurológicas de la COVID-19 y las afectaciones graves de etapas posteriores, de presentación asociada en un mismo paciente, como la polineuromiopatía del enfermo crítico, fatiga, dolor neuropático secundario, etc. visible también en los síndromes post-COVID y COVID persistentes referidos previamente.

Desde nuestro centro queremos por tanto aprovechar la ocasión para concienciar a la población de prevenir todos aquellos factores de riesgo modificables para evitar la presentación del ictus, así como la mayor probabilidad de consecuencias negativas en caso de asociarse a infección por la COVID-19, como son el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo; y del mismo modo, el tener reconocidos los signos de alarma para acudir inmediatamente a un centro sanitario para su atención en caso de aparición en un familiar o amigo, como son las alteraciones en el lenguaje, la asimetría facial, la pérdida brusca de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, venciendo los miedos posibles que podamos tener en cuanto a poder contagiarse de la COVID-19, al comprender que existen los adecuados protocolos de actuación y cuidados en esta época pandémica, puesto que existe la necesidad de actuar en su tratamiento en un período de ventana de pocas horas tras su afectación.

Por último, un tercio de las personas tras sufrir un ictus sufrirán secuelas y la neurorrehabilitación temprana, llevada a cabo por un equipo especializado y multidisciplinar es vital para permitir una máxima recuperación funcional, así como mejorar la calidad de vida y permitir la adecuada reinserción social. Los profesionales en nuestra Unidad Avanzada en Neurorrehabilitación hemos aprendido en este tiempo acerca de las nuevas presentaciones de ictus tras la pandemia actual, así como de las otras tantas afectaciones neurológicas secundarias asociadas para llevar a cabo su manejo rehabilitador con la mejor atención individualizada y lograr los mejores objetivos posibles en estas condiciones particulares.

Dr. Alan Juárez Belaúnde
Neurólogo
Unidad Avanzada de Neurorrehabilitación

Hospital Los Madroños

Referencias:

Guía Clínica para la atención al Long COVID / COVID Persistente. Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, LongCovid Autonomous Communities Together Spain. Versión 1.0. 01 de mayo del 2021.

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World Health Organization (WHO). A clinical definition of post COVID-19 condition by Delphi consensus. 06 oct 2021.

Trejo-Gabriel-Galán JM. Ictus como complicación y como factor pronóstico de COVID-19. Neurología. 2020; 35(5): 318-22.